Por el Dr.Luis María Llaneza
En
este comentario me ocupare de un extenso y analítico artículo escrito por
Miguel Bonasso para el diario Página 12 del 5/1/03, a quien admiro en cada una
de sus obras. Como es de conocimiento público para cada uno de los que seguimos
los movimientos de los genocidas, libres por el poder político de turno, como
prevención para que el “nunca más” sea una realidad el ex dictador Emilio
Massera se encuentra agonizando en una cama del Hospital Naval cuando en realidad
debería estarlo en una cama de cualquier hospital carcelario. Peor como ya lo expresara en otros
comentarios el odio por él alimentado hace que los familiares de sus víctimas
se manifiesten frente a su ventana para que tenga presente, hasta su minuto
final, que a pesar de su estado lamentable es un genocida y que nunca la
memoria del pueblo que sufrió en carne propia sus atrocidades se olvidara esta
faceta deleznable de su personalidad. Pero como bien expone Bonasso la injusta
providencia hizo que tuviera el privilegio de librarse del terror que se siente
al afrontar el propio final, privilegio este que no tuvieron los hombre y
mujeres que fueron torturados y desaparecidos en la ESMA por obra y gracia de
su macabra y homicida decisión.
Es
ilustrativo para este comentario transcribir la profecía del Dr.Pedro
Bianchi:”... si Massera sabe algo se lo lleva a la tumba...”, lo cual es lógico
porque todo su proceder fue cobarde y no podríamos exigirle que se vuelva un
hombre de honor en los últimos minutos de su vida para que reconozca sus
crímenes sería, conforme el dicho, como pedirle peras al olmo.
Otro
dato importante es que estuvo en la Escuela de las Américas en Panamá donde
aprendió, como más tarde lo demostrará con creces, a conseguir confesiones bajo el método del
interrogatorio tortura mediante.
Como
una broma del destino y bajo el gobierno de Lanusse siendo el más joven dentro
de los contraalmirantes de su época integró la Comisión Coordinadora del Plan
Político cuya función era asesorar a la junta militar sobre cuales debían ser
los pasos a seguir para llegar a una salida institucional, justo a él que
después destrozaría todas las instituciones democráticas y violaría
sistemáticamente todos los derechos humanos habidos y por haber.
En
otro chiste del destino y a pesar de que en 1972 quería derribar el avión que
traía a Perón a la Argentina en 1973 al asumir como presidente por tercera vez
lo nombra comandante en jefe de la armada.
Y,
producido el golpe el almirante cero quería que la marina tuviera un papel
relevante pero para este comentarista el papel relevante lo quería para él en
atención que parta conquistar el poder creo en la ESMA el mayor centro
clandestino de reclusión que tuvo una población de 5000 personas de las cuales
muy pocas quedaron vivas y otras después de sufrir salvajes torturas eran
arrojadas al océano. Además, ante su mirada permisiva y cómplice su protegido
el tigre Acosta, otrora jefe de inteligencia del grupo de tareas, se robo a
modo de botín de guerra los bienes muebles e inmuebles y hasta los hijos de los
desaparecidos.
Ahora
bien, es una incógnita saber si el almirante cero en estos momentos piensa que
en el lugar de su agonía hacia dar a luz a las desaparecidas para luego
robarles el fruto de su amor y arrojarlas, por el método de los vuelos de la
muerte, al mar. Pero demostrando nuevamente su perversidad dejo vivos a 60
montoneros chupados en la ESMAS para que lo ayudaran en su plan político para
llegar a ser presidente constitucional.
En
su carrera hacia el poder y demostrando un total desprecio por la vida mando
asesinar a Héctor Hidalgo Sola –embajador argentino en Venezuela-, a Elena
Holmberg Lanusse, prima de Lanusse. Y a Fernando Branca, empresario y esposo de
su amante Martha Rodríguez Mc Cormack.
Una
vez retirado, en 1998, demostrando su faz ambiciosa seguía haciendo el control
de la armada mediante el negocio de las armas, lo que le hizo sufrir un
atentado con bombas en sus oficinas de Cerrito como consecuencia de haberse olvidado de algunos jefes navales en
la repartija del botín.
Una
vez transcurrido el juicio a las juntas cuya condena fue la reclusión perpetua
y como el poder político cumple las veces de ángel de la guarda de los
genocidas el 28/12/90 Menem lo indulto a pesar de que en medio de la condena un
fotógrafo lo descubrió saliendo de una casa de Av. Las Heras cuando solo tenía
autorización para ir al Hospital Naval. Pero gracias a la lucha de los abogados
de derechos humanos que mantenemos viva la memoria, a pesar de los
indultadores, el almirante agonizante sufrió dos procesos
nuevos:
1.-robo
de bebes
2.-robo
de propiedades de desaparecidos –Conrado Gomez-
Pero
como siempre la Ley es buena para los genocidas, y no así para los presos
comunes, la detención la cumplió en una quinta de Pacheco, producto del botín
de guerra, dotada de parque arbolado de 900metros cuadrados y pileta. Pero a
pesar de la comodidad de la prisión el periodista Martín Sivak y el fotógrafo
Daniel Dabo lo encontraron fuera del perímetro que casualmente estaba
custodiado por Gendarmería. Esto le costo la comodidad y fue enviado a Campo de
Mayo con el tigre Acosta, pero ese castigo no duró porque una fuerza mayor que
nadie puede controlar lo hace agonizar en el hospital que fuera una de las
sedes elegida para sus delitos y que hiciera realidad la profecía de su abogado
pero nos queda la esperanza que en un futuro adonde vaya a parar se encontrará
con la gente que torturo y mato en un nuevo escrache que no le permitirá ni
siquiera el descanso en paz.
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