Cuando
hablamos de explotaciòn infantil debemos tener mucho cuidado porque la pasión
que nos despierta semejante tema nos puede hacer perder la objetividad y de esa
forma desvirtuar la importancia y claridad del tema.
Para
adentrarnos en el mismo y saber de que estamos hablando voy a transcribir la
definición que del tema en cuestión efectuo la Comisión acional para la
Erradicación del Trabajo Infantil (C.O.N.A.E.T.I.):
“TODA
ACTIVIDAD ECONOMICA O ESTRATEGIA DE SUPERVIVENCIA, REMUNERADA O NO, REALIZADA
POR NIÑOS O NIÑAS QUE NO TIENEN LA EDAD MÍNIMA DE ADMISIÓN AL EMPLEO O TRABAJO
O QUE NO HAN FINALZIADO LA ESCOLARIDAD OBLIGATORIA O QUE NO CUMPLIERON LOS 18
AÑOS SI SE TRATA DE TRABAJO PELIGROSO”.
Como
bien podemos ver y utilizando el idioma común de la calle es todo trabajo que
realiza un menor sea o no pagado por su empleador ya que el problema no radica
en una faz económica sino, muy por el contrario, en que lo realiza un menor que
en lugar de hacer determinadas actividades impropias para su edad debería estar
o bien instruyéndose en un establecimiento educativo o jugando con sus amigos o
haciendo cualquier otra actividad recreativa propia de su edad.
A
los efectos de evaluar la importancia del tema vamos a tomar prestada la
estadística realizada por el Programa Internacional para la Erradicación del
Trabajo Infantil (I.P.E.C.) de la Organización Internacional del Trabajo
(O.I.T.) donde se señala que tan solo en América Latina trabajan 20 millones de
niños, niñas y adolescentes de los cuales 7,5 millones (tercera parte) lo hacen
en Argentina, Chile, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay. A lo alarmante de
estas cifras debemos agregarle que el crecimiento de las mismas se hace de
forma continua y sin pausa lo cual nos permite colegir que en diez años más es
probable que las cifras de mención de tripliquen.
Ahora
bien, a los efectos prácticos debemos dividir el mapa de estudio en don
ámbitos: a.-urbano b.-rural.
En
el ámbito urbano, atento a que las distancias son menores y la población es
mayor, se nota más la presencia de menores en actividades que no les son
propias y, lo que es peor, cada día aumenta considerablemente el número de
estos menores que invaden los sectores de la vida cotidiana siendo que en
alguno de ellos, y no hace mucho tiempo, estaba prohibido su ingreso. Muchas
son las causas a las cuales se les puede achacar este crecimiento siendo que la
más importante es el vertiginoso crecimiento de la pobreza y de la desidia
oficial en atención a que “si estos menores no votan para que nos vamos a
ocupar, mejor asfaltemos una calle que se nota y sale por tv”; aunque esto
último parezca simplista y una frase hecha la realidad nos marca que la cosa es
así y que por más que lo quieran tapar con algún problema deportivo siempre
sale a la luz.
A
estos menores los podemos ver pidiendo limosnas, revolviendo residuos, en
ferias o mercados barriales haciendo tareas de limpieza o de traslado de cosas
o llevando pedidos o acomodando mercaderías etc, ejercitando la venta ambulante
de chucherías chinas y muchas veces acompañados por sus hermanos menores lo
cual hace un panorama más desolador, realizando tareas incomodas en pequeñas
empresas (total se ahorran las cargas o demás emolumentos) en talleres de poca
monta, limpiando parabrisas en las esquinas de las avenidas más transitadas recolectando
más insultos que monedas, como lustrabotas o en algún servicio doméstico.
En
cambio, en el ámbito rural en donde por su extensión parece menor el trabajo
infantil la proporción es igual de importante que en las ciudades pero menos
notoria. A simple vista no aparecen los menores trabajadores porque sus tareas
son menos visibles que andar por las calles lo cual provoca cierta impunidad
que favorece el crecimiento de esta clase de futuros hambrientos. Pero si
centramos la vista en este ámbito veremos que en la recolección de grandes
cosechas existen muchísimos menores cuyo trabajo demanda una menor erogación
dineraria, en las haciendas también podemos ver la presencia de menores en su
cuidado ya sea dándoles de comer y beber o limpiando el lugar para comodidad de
los animales y de la que ellos no gozan, en la carga y descarga de productos,
materiales etc., en la clasificación y en el envase de lo producido en el
campo, en la limpieza de las herramientas de trabajo y en alguna otra actividad
que en estos momentos no me viene a la memoria pero que seguramente mis
lectores advertirán con certeza y precisión.
Estimados
amigos para no abrumarlos de conceptos y que se pierda el sentido del trabajo
hasta aquí la primera entrega. Hasta la próxima.
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